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sábado, 1 de junio de 2013

EL GUSTO DE LA CARPA





Seguimos con nuestro pequeño homenaje a Ángel Martínez Rodas completando la saga de artículos sobre los sentidos de la carpa, en esta ocasión trataremos el gusto.
Hasta hace no muchos años, el gusto era el único sentido que despertaba el interés estratégico de un pescador. Si una mañana estabas sacando más peces que nadie, y alguno de los presentes se acercaba a ti para averiguar por qué, se limitaba a hacer una sola pregunta, ¿ a qué te están picando? Aunque las cosas han cambiado considerablemente, aún sigue vigente esa creencia según la cual es posible encontrar un cebo de sabor irresistible. Una muestra de que es así, son las expresiones que las firmas comerciales siguen utilizando para la promoción de sus productos: “ingredientes secretos”, “vuelve locos a los peces”, “campeón del mundo” , etc. No hay duda de que existen formas de aumentar el atractivo de un cebo manipulando su sabor; de hecho, en la acuicultura hace años que se utilizan con notable eficiencia. Pero su utilidad práctica en nuestro deporte es mucho más limitada de lo que esas expresiones parecen sugerir. Y siempre serán inútiles si no se acompañan de los tres elementos básicos de la pesca: VISIÓN DEL AGUA, PRESENTACIÓN DEL CEBO Y TÁCTICAS DE CEBADO.
El sentido del gusto y el olfato son muy similares, los dos sirven para captar las sustancias químicas presentes en el medio, y ambos requieren que esas sustancias encajen en sus receptores como una llave en una cerradura.
Ambos sentidos captan sustancias disueltas en el agua. A esas semejanzas debemos añadir que el sabor y el olor son procesados a menudo conjuntamente provocando una sensación combinada que hace difícil determinar cuál de los dos es el responsable de la reacción final del pez.
Entre el olfato y el gusto existen importantes diferencias.
Primera: El olor es una sensación imprecisa(“comida”) estimulada por una pequeña muestra de moléculas alejadas de la fuente; en cambio, el gusto es una sensación mucho más precisa(“lombriz”) provocada por un conjunto específico de sustancias químicas a corta distancia de la fuente.
Segunda: Las sustancias que le dan buen olor a un cebo no coinciden con las que le dan buen sabor.
Tercera: Las preferencias gustativas difieren más de una especie a otra que las olfativas.
Cuarta: Mientras el olfato interviene en cinco tipos de conducta: alimentación, detección del peligro, interacción social, orientación, y reproducción. El gusto está esencialmente asociado a la alimentación, aunque también interviene en la detección del dióxido de carbono y de ciertas toxinas.




ESTRUCTURA Y FUNCIONES DEL SISTEMA DEL GUSTO EN LOS PECES
Los peces, como nosotros, perciben el gusto de los alimentos a través de las papilas gustativas, una especie de  botoncillos que alojan en su interior alrededor de cincuenta células sensoriales cargadas de receptores sensibles a los sabores. Anotómica y funcionalmente son muy similares a las nuestras, pero su número es mucho mayor, y están  localizadas tanto en la boca(papilas orales) como en toda la superficie de su cuerpo (papilas extra orales). Para que te hagas una idea de su número: frente a las 10.000 papilas gustativas que la lengua humana tiene de promedio, un pez gato de 25cm cuenta con alrededor de 20.000 en la boca y en la faringe y otras 175.000 en la superficie del cuerpo.
En los comedores de fondo, son más abundantes y tienden  a agruparse en la zona del vientre , en las aletas pélvicas y pectorales, en la parte inferior de la cabeza, y en los barbillones , donde son especialmente densas.
Los receptores orales y extra orales desempeñan funciones claramente diferenciadas. Los externos, especialmente sensibles a los aminoácidos, colaboran con otros sentidos en la fase final de la búsqueda.
Los peces también utilizan la información procedente de los receptores extra orales para realizar una evaluación preliminar de la calidad del alimento y decidir si lo rechazan o lo capturan. En el caso de haber decidido lo segundo, el pez lo retiene en la boca durante unos instantes para evaluarlo de nuevo a partir de las sensaciones que transmiten los receptores orales. Esto determinará si se lo comerá y que cantidad comerá, si el cebo es bueno y le gusta volverá a comer y estimulara su apetito aunque este saciado . Los ciprínidos son autenticas maquinas de succionar, tanto que una carpa de dos kilos puede succionar y filtrar medio litro de cieno que contenga 12 ver de vasses haciéndose con ellos y eliminando  el resto en cuestión de segundos.
EFECTOS DE LOS SABORES EN LA CONDUCTA ALIMENTARIA DE LOS PECES
De acuerdo con los  receptores del gusto que estimulan y con sus efectos en la conducta alimentaria del pez, las sustancias químicas pueden clasificarse en seis tipos o categorías.
Incitantes: activan los receptores gustativos externos provocando la captura del alimento que las contiene.



Supresores: activan los receptores gustativos externos e inhiben la  iniciación de la ingesta.
Estimulantes: actúan a través los receptores orales, excitando la voracidad del pez y prolongando la duración de la comida.
Disuasores: provocan la expulsión del alimento y detienen la ingesta. Sus efectos están mediados por el sistema gustativo  oral.
Potenciadores: aunque no son estimulantes propiamente dichos, estas sustancias acentúan el sabor de la comida e incrementan su consumo. Activan los receptores orales.
Indiferentes: sustancias neutras que no inducen ninguna respuesta alimentaria.
Los cientos de sensaciones gustativas que pueden distinguir los peces son distintas combinaciones d ellos cinco sabores primarios: ácido, salado, dulce amargo y umami, que es transmitido por los aminoácidos y sirve como un indicador de que un alimento es rico en proteínas (umami es un termino japonés que se ha mantenido en todos los idiomas y significa riquísimo).
Os adjunto una tabla donde poder comprobar que tipo de reacción tienen los peces frente a diferentes sustancias. Ya que lo que a una especie puede resultar atrayente a otra puede hacerle el efecto contrario y se repelente. Incluso siendo de la misma familia como es el caso de la carpa y el carpín.
Destacar el ácido cítrico que resulta un potente estimulante para la carpa y un fuerte disuasor para el carpín.
La betaína incrementa significativamente la capacidad estimulante de los aminoácidos cuando se combina con ellos. Hay veces que ni los aminoácidos funcionan solos de por si no la betaína.
También hay que saber que tipo de aminoácidos son atractores para la carpa y cuales son indiferentes.
El sentido del tacto también participa en la evaluación final: la dureza excesiva de un  cebo o la presencia de espinas o bordes afilados en su superficie pueden provocar su rechazo. Desde el punto de vista práctico , la utilización de los cebos duros en un modo muy efectivo de seleccionar el tamaño de tus capturas.


Hay muchos atrayentes naturales a nuestro alcance y al servicio de nuestra propia alimentación como pueden ser : el caldo de carne y de pescado, el sirope, la melaza de remolacha( muy rica en betaína), el extracto de hígado, el aceite de sardinas en conserva con partículas del propio pescado, y el extracto de gambas fermentadas, presente en tiendas chinas de alimentación.
En este artículo vuelve a quedar patente la importancia de la calidad de un cebo y de sus ingredientes de forma unitaria y en su dosis justa.


 

2 comentarios:

  1. Hola....exelente pagina....soy fanatico de la pesca de carpas en Argentina y tengo betaina para usar pero no se que cantidad ponerle a la masa.Yo hago una masa con 200 gramos de harina de maiz,200 gramos de harina de trigo y 200 gramos de harina integral,que cantidad le pongo de betaina?Gracias!

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